La fricción suele provocar molestias y daños. Se desgastan los tejidos, tanto de ropa como de la propia piel, y al final nos provoca heridas que suelen ser muy molestas y en ocasiones dolorosas. Como decíamos al comienzo, de las que más se suele hablar son las que se hacen en el pie pero hay muchas más. En este artículo os hablamos de cinco de ellas y cómo podemos hacer que no se produzcan, con el consiguiente alivio que esto nos va a producir… ¿O no? Rozaduras en los pies con sandalias de verano. Con la llegada del buen tiempo solemos llevar al trastero el calzado más cerrado y damos la bienvenida a chanclas y zapatos más veraniegos. Podríamos pensar que esto va en contra de un aumento de las molestias al caminar pero para nada. Hay que tener en cuenta que, por lo general, se trata de un calzado más fino, con menos suela y en muchos casos más duros. Para evitar las típicas rozaduras y ampollas es recomendable ir adaptando el pie de manera gradual, poco a poco. También hidratar mucho los pies al llegar a casa con crema específica.
La última vez que cambié de colchón, cometí el error de elegir solo por recomendaciones…
¿Te suena eso de apuntarte al gimnasio en septiembre y acabar pagando hasta junio aunque…
La última vez que quise darle un aire nuevo a mi salón, me topé con…
La primera vez que probé un láser en casa, esperaba resultados de anuncio. Lo que…
La primera vez que colgué unas cortinas térmicas en mi salón, esperaba notar un cambio…
Lo peor no fue que la maleta se rompiera en pleno Barajas, sino tener que…