Se supone que tiene que ser el día más feliz de tu vida y tienes preparados todos los detalles al milímetro: las flores, el menú, los anillos y, por supuesto, el vestido.Hay mucha mitología en torno a la prenda que se luce en ese día tan especial. En algunas culturas, por ejemplo, existe la creencia de que da mala suerte que el novio vea a la novia con el vestido antes de la boda y en otras está mal visto que una invitada lleve un look en blanco ya que es el color reservado para la protagonista del enlace. La elección de estas piezas únicas es una cuestión supervisada, a menudo, por amigas, hermanas, madres y hasta alguna vecina cotilla, sin embargo, parece que a estas novias no las asesoraron demasiado bien.
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