Aunque es un truco que seguro que muchas conocéis, nuestras abuelas yo lo hacían hace algunos añitos; mezclando azúcar con limón y aceite se puede hacer un económico y natural exfoliante para la piel, el limón ayuda a limpiar la grasa de la piel, el aceite la deja suave y el azúcar ayuda a eliminar las células muertas.
Para limpiar el rostro muchas abuelas usaban vinagre de manzana mezclado con agua, especialmente para las pieles más grasas o acneicas y agua de arroz como tónico, dejando reposar arroz en agua del tiempo o templada durante algunas horas.
Para hidratar la piel usaban compresas empapadas en leche y/o vino mezclado con miel creando unas mascarillas naturales y nutritivas que usaban especialmente para el rostro.
Aunque actualmente muchas personas lo usan, el desodorante de piedra de alumbre es el método más natural para evitar el olor cuando sudamos, además no tiene ningún olor, no es pegajoso y es el método más ecológico.
Cuando no disponían de laca o de gomina nuestras abuelas usaban un método más sencillo y natural, mezclaban azúcar con agua del tiempo o templada y la aplicaban en el pelo como fijador de cualquier peinado.
Cuando no podían lavarse el pelo con champú u otro jabón y necesitaban quitar la grasa del pelo sucio, usaban polvos de talco para eliminar la suciedad e incluso para dar más volumen al pelo.
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En un cabello teñido o decolorado, para mantener el tono o aclararlo, tras lavar el pelo, usaban camomila o cerveza en el aclarado, ayudando también a mantener el pelo con más brillo.
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