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6 cosas guarrillas que te han pasado y que nadie conocerá jamás

Hay cosas que no somos capaces de contar ni a nuestros muy mejores amigos, ¿verdad?

6 cosas guarrillas que te han pasado y que nadie conocerá jamás
Cosas que no contarías a nadie (iStock)
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Maria Sánchez

En ocasiones nos vemos en situaciones que jamás habríamos podido imaginar y que difícilmente nos atreveríamos a compartir con nuestros confidentes. Pues bien, echa un vistazo a las siguientes cosas guarrillas que probablemente te hayan pasado a lo largo de tu vida… Al menos alguna de ellas, ¡confiesa!

1. Esos gases inoportunos en la primera noche juntos.  Quienes tienen problemas de digestión se han visto en más de una ocasión en este tipo de situaciones: por fin vas a pasar la noche en casa de esa persona que tanto te gusta. Tras mantener relaciones, os relajáis, estáis ya en fase romanticismo y ‘cigarrito de después’ si es que fumas y, en el silencio de la noche… ¡Ploffffff! Grande, sonoro, contundente… ¡Y encima con máxima concentración de olor a podrido! Tierra, trágame. Te quedas con cara de póker y no sabes si hacerte la tonta o decir ‘ups, lo siento, es que me ha sentado mal la cena’. A veces nos suele incomodar a las mujeres practicar sexo cuando estamos en esos días del mes.

2. Pedos vaginales. La situación puede ser similar a la que os comentábamos justo en el párrafo anterior y la verdad es que son de lo más frecuente. Lo único es que no solemos hablar nunca de ello… Son ventosidades que se producen durante el coito, por la entrada de aire en la vagina. Pueden sonar uno, dos, tres, cuatro, cinco… Y de manera ininterrumpida. ¡Horror! Y eso de ‘no era un pedo normal, ¿eh? Son pedos vaginales’.

pedos vaginales Durante el sexo el posible que aparezcan pedos vaginales (iStock)

3. Sexo oral ¡y yo sin haberme aseado en todo el día! Saliste de casa a las siete de la mañana para ir a trabajar y te ves, a medianoche, en el apartamento de ese chico que te ligaste -¿o fue él a ti?- en las cañas ‘after work’. Un beso por aquí, otro por allá, caricias y de repente ves que empieza a bajar en dirección a tus bragas. En ese momento piensas en esas 17 horas que llevas fuera de casa, con la misma ropa interior, orinando y otras cosas más. Si tuvieras confianza le dirías que no es buen momento, que mejor si pasas por el baño para darte un poco con agua y jabón. Así que lo dejas que llegue al punto clave y ves que tarda 0,2 segundos y levantar la cabeza, clavar su mirada en la tuya y lentamente vuelve a subir.

4. Copas de más y el más feo de la fiesta merodeando. ¡Peligro! Estás falta de cariño y llega un momento de la noche en la que el más orco del lugar se te acerca, te dice dos tonterías y rápidamente te vas con él a casa. A la mañana siguiente no puedes creer que hayas sido capaz de tener sexo con ese personaje y le adviertes que ni se le ocurra contar nada a nadie. Lo que está claro es que tú nunca lo vas a olvidar…

copas las copas muchas veces se nos van de las manos (iStock)

5. Darle la vuelta a las prendas íntimas. Te vas al gimnasio, lo das todo en la elíptica y te bajas a las duchas. Estás casi empezando el día y empiezas a vestirte pero, ¡horror! Has olvidado el neceser con la ropa interior: bragas, calcetines… ¿Qué haces? Pensando que el modelito que has elegido es un vertido corto, imposible ir sin nada debajo así que no te queda otra: le das la vuelta a las bragas y sales por la puerta sin dar crédito a la guarrada que acabas de hacer.

6. Apretón en el avión. O en el tren o en el bus… El caso es que quién no se ha visto casi corriendo al baño cuando iba en un transporte público y ha soltado todo y más en esos minúsculos habitáculos que se empeñan en llamar aseos. Abres la puerta y dejas salir todo el olor reconcentrado y quienes ocupan los asientos más cercanos se dan perfectamente cuenta de que ahí dentro has dejado el desayuno, la cena de ayer y puede que hasta el almuerzo del día anterior. Si además hay alguien esperando fuera para pasar detrás de ti, la vergüenza que sientes se multiplica por mil.

baño avion No hay sitio peor para un apretón que un avión (iStock)

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