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5 posturas sexuales más peligrosas

No seríamos los primer@s ni los últim@s en acabar en las Urgencias de un Hospital por querer innovar en lo que a sexo se refiere. Echa un vistazo a estas posturas propias del Kamasutra… y déjate de inventos

5 posturas sexuales más peligrosas
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Maria Sánchez

Te pasas días mirando en Internet para ver cómo puedes sorprender a tu pareja, decides proponerle dejar atrás el misionero y volveros más atrevidos en la cama. ¡Todo listo! Ropa sexy, velas para ambientar, unas copas de más para desinhibiros y… OMG! ¡Algo ha crujido en vuestra entrepierna y mi chico no para de chillar!!!

Si no quieres cambiar el jacuzzi del hotelazo para San Valentín por la camilla de un hospital, os recomendamos leer lo que sigue: posturas sexuales que, pese a lo que pueda parecer, no son nada inofensivas. La que avisa…

1. Arriba y contra la pared: El hombre se coloca en pie apoyado en la pared, ella subida a horcajadas con las piernas rodeando la cintura del chico. Frenesí, calor, sudor y… ¡Resbalón! Si estamos más hot de la cuenta y la sudoración es excesiva, fácilmente puede resbalarse la chica y caer al suelo, de espaldas, y con lesión de columna posible… Y probable que con la caída se doble el pene y se produzca una rotura de músculo interesante.

2. Masturbación con emoción: Varios estudios y encuestas realizadas recogieron las impresiones de algunos chicos que afirmaban haber sentido más dolor que placer cuando sus parejas los masturbaban. Y es que ellas no pueden saber bien donde está el punto de gozo de esta práctica. Ir demasiado deprisa, demasiado despacio, excesiva fuerza en la fricción o torsiones desacertadas pueden provocar que griten… pero no de satisfacción. ¿Cómo lo sabrás? Tranquila, el cambio de tono es más que evidente.

3. A cuatro patas… pero por el camino equivocado: El estilo ‘perrito’, uno de los más comunes, suele estar entre los que más dolores acarrea. ¿Cómo? ¿Qué? Sí, así es. La que es una de las posturas sexuales favoritas de nuestros muchachos puede reservarnos alguna que otra sorpresa. Ya sabéis de qué va el ‘juego’: ella a cuatro patas y él la penetra por detrás, en teoría por la vagina. Sin embargo, en pleno fragor de la batalla, no seríamos las primeras ni las últimas en las que nos sorprendieran con un asalto a mano armada por el ano. ¿Consecuencias? Para las mujeres, probables molestias e incluso dolor. Para ellos, esa mayor fricción que resulta incómoda para la chica también lo es para el chico, que necesitaría más lubricación. En esto, como en otras, juega un papel importante el tamaño del miembro viril. En otros casos este y el de la vagina pueden ser causantes de esa ‘peligrosidad’ de ciertas prácticas.

posturas peligrosas

 

4. La postura vertical puede traerte de cabeza: Inventos propios de malabaristas y equilibristas que pueden tener final catastrófico para el común de los mortales –léase gente como yo y ¿cómo tú? En este caso, el hombre está de pie y la mujer justo delante, de espaldas a este, con los brazos hacia el suelo. Él la agarra por la cadera y empieza el juego. ¡Cuidado con la velocidad! Ir deprisa no siempre es bueno: a movimientos muy intensos, más posibilidades de que ella pierda el equilibrio de las manos y caiga directa al suelo, ¡y de cabeza! Me duele solo de pensarlo…

5. Cowgirl, rápida y mortal: Otra muy típica, conocida como ‘la vaquera’ o ‘cowgirl’, que ha determinado una reciente investigación como la más peligrosa. Ella encima, con todo el peso del cuerpo descansando sobre el pene. ¿Qué podría pasar? Teniendo en cuenta que tanto el ángulo de penetración como el peso que se apoya sobre este son importantes para un sexo seguro y sin accidentes, el no tener en cuenta uno y otro aspecto cuando la chica está arriba puede resultar muy doloroso. Además, si no hay suficiente lubricación y se hace excesiva fricción, el pene puede llegar a quedar atrapado en el hueso del pubis y doblarse el ligamento.

Dicho todo esto, ¿qué añadir? Que no, que la castidad no es la solución. Solo hay que tener cabeza, ser razonables y no hacer posturas y movimientos excesivos si, como decíamos, no queremos terminar una noche de amor entre batas blancas y a base de calmantes para controlar el dolor.

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